En algún lugar he oído tu historia,
si no recuerdo mal es como sigue:



Elena es un lucero, el primero y más brillante
que se ve al anochecer, al poniente de la luna.

Un día, saltando mal de constelación en constelación,
apoyó mal el pie y resbaló, así fue a caer
en un planeta azul y verde.

Quienes habitaban cerca del lago, dicen que vieron
una luz que hizo día la noche y que cayó
en lo más profundo del bosque.



Una pareja de zorros que paseaba por ahí, la recogió.
Se acurrucaron sobre ella para que recobrase
el calor y protegerla de la nieve que caía.

Al cabo de un buen rato despertó
y los zorros la llevaron a su madriguera.

Allí le ofrecieron bayas de escaramujos, grosellas,
agua limpia y oyeron su queja.



Ella quería volver a su lugar, al cielo,
así que la pareja de zorros cargaron con ella
y se dirigieron hasta la montaña más alta.

Después de tres días, caminando exhaustos,
llegaron a la cima.

Y allí justamente, antes de saltar hacia su casa,
la princesa que cayó en el Valle de Alachak,
besó a los zorros y el lomo de éstos comenzó
a ponerse plateado, justo en el lugar en
donde estuvo sentada la princesa.



Y todos los hijos de los hijos,
de los hijos de esa pareja,
tienen el lomo plateado y nadie los caza
ni los amenaza, porque saben que son
descendientes de aquéllos que devolvieron
el lucero de Elena al cielo.


Eso me contaron...


**Gonzalo**