Duerme en paz Iztaccihuatl, nunca los tiempos borrarán los perfiles de tu expresión.

Vela en paz, Popocatepetl, nunca los huracanes apagarán tu antorcha eterna de amor.






Iztaccihuatl fue la princesa mas parecida a una flor.
Popocatepetl era el guerrero junto al que la princesa conoció el amor.

El padre de esta, le dijo al guerrero seductor,
que si tomaba un día la cabeza del cacique enemigo,
encontraría preparados a un mismo tiempo
el festín de su triunfo y el lecho de su amor.

Y Popocatepetl se fue a la guerra
con esta esperanza en el corazón.

Cuando por fin, regresó,
la cabeza del cacique enemigo
sangraba en su lanza.

Halló el festín del triunfo preparado,
pero no así el lecho de su amor.
La princesa estaba enferma de muerte.

Ella le pidió que la llevara a una montaña
con el fin de estar junto a las nubes, para que,
cuando él regresara con su padre,
pudiera verlos desde el cielo.

Fueron sus últimas palabras,
después se quedó quieta y blanca como la nieve.

El príncipe con su preciosa carga a cuestas caminó
días y noches hasta llegar a la cima de la montaña.

Encendió una antorcha cerca de ella
y la veló, como si la princesa durmiera.
Se quedó junto a ella, sin moverse, hasta morir.

Ella se convirtió en la mujer dormida
o mujer blanca(Iztaccíhuatl)
y él en el cerro que humea (Popocatépetl).

Cuidan para siempre el valle de México.


(Leyenda Azteca)



























Déjame dormir en tu ladera,
acúname en tu blanco manto,
quiero llegar hasta la tierra,
a la hoy que dedico mi canto.


Eres tú, la mujer enamorada,
eterna durmiente de manto blanco,
quien baña con sus lágrimas el campo
cuando canta triste su quimera.


Con el viento y la nieve luces alba,
como novia fiel que siempre fuiste,
majestuosa montaña mágica,
hace tanto que te dormiste.


Es tiempo de mirar al horizonte
y buscar la estrella del oriente,
alabar al ETERNO como siempre,
con trinos de jilgueros y canarios.


Descansa mientras, no temas,
la hora al fin ha llegado,
Popocatépetl vendrá a tu lado,
con todo su amor para ofrecerte.


Regálale un beso a tu Valle,
por siglos dormiste entre sus brazos,
eres Iztaccíhuatl novia y ángel ,
leyenda viva de dos enamorados.


Por fin serás feliz, Popocatépetl
llegará para tenerte por siempre...
a su lado.

Elena Walker