HISTORIA







¿CUALES SON LAS SIETE MARAVILLAS DEL MUNDO?.

Parece ser que fue un ingeniero alejandrino, Filón de Bizancio, en el siglo III, quien tuvo la ocurrencia de elegir las siete obras más perfectas del mundo, tanto arquitectónicas como escultóricas. Las seleccionadas constituyen las Siete Maravillas del Mundo Antiguo:

-La pirámide de Keops, que fue construida hacia el año 2.800 antes de Cristo, en Gizeh. La más antigua de las maravillas, y, curiosamente, la única que ha llegado hasta nosotros. Todos hemos oído hablar de ellas y conocemos su aspecto, así como sabemos que eran las tumbas de los faraones. Su impresionante mole destaca sobre el horizonte de la llanura, dejándonos boquiabiertos. ¡Todo eso es piedra! Bloques de granito descomunalmente pesados, de un metro de altura, forman las filas tan apretadamente que no es posible introducir ni un cuchillo entre ellos. Las filas de piedras están pintadas, formando franjas de diferentes colores; la punta es de color dorado. Todas las pirámides, absolutamente todas, tienen la misma alineación: están orientadas al norte con total exactitud. Los lados de la pirámide tienen una inclinación impresionante, de 51 grados, que cuando nos acercamos más nos produce la sensación de que la pirámide "se nos cae" encima. En los alrededores, se encuentran las pirámides menores y las (edificaciones rectangulares de paredes inclinadas) para los altos funcionarios.

-Los Jardines Colgantes de Babilonia, realizados por el rey Nabuconodosor II, entre el 604 y 562 antes de Cristo. Los ordenó construir para su esposa Amytis. Así, edifica una serie de terrazas escalonadas en las cuales deposita la tierra necesaria y empieza a plantar árboles, flores, arbustos, etc. También construye una máquina semejante a una noria que transportará el agua desde un pozo hasta los jardines para regarlos. En poco tiempo, éstos rebosan de vegetación, y las copas de sus árboles se divisan incluso desde fuera de las dobles murallas de la ciudad. Nabucodonosor ha conseguido crear un aparente monte cubierto de exuberante vegetación. La destrucción definitiva de los mismos tiene lugar en el año 126-125 a. de C., fecha en la que el parto Evemero conquista la ciudad y la incendia. Desde entonces no quedan más que las ruinas a orillas del Éufrates.

-La estatua de Zeus, en Olimpia. Estamos en el 450 a. de C., y se está terminado de construir el impresionante templo de Zeus, para el que no se escatiman medios: los mejores escultores de Grecia trabajan en él. Los dos frontones representan los preparativos de la competición atlética de Pelópe y Enomao para obtener la mano de Hipodamia, y la lucha entre lapitas y centauros en la boda de Piritoo. Estos frontones, junto con las metopas, serán considerados no sólo el más importante conjunto escultórico del estilo severo, sino las más notables series escultóricas del arte clásico griego junto con el Partenón. Su autor, de quien no se sabrá el nombre, será conocido como el Maestro de Olimpia. Esta va a perdurar durante bastante tiempo: unos mil años, hasta que los terremotos que se producirán en el siglo VI d. de C. destruyan el templo en su mayor parte.

-El templo de Artemisa, en Efeso. Contaba con 127 impresionantes columnas de 20 metros de altura, algo descomunal para su época, y cuenta con esculturas de Escopas. Este templo ilumina la ciudad de Efeso durante dos siglos. Sin embargo, llega la tragedia: en el año 356 a. de C., el pastor Eróstrato destruye el templo incendiándolo, por puro afán de fama. Sin duda consiguió lo que buscaba, como lo prueba el que recordemos su nombre. Cuando alrededor de veinte años después, Alejandro Magno ocupó la ciudad de Efeso y residió en ella por un tiempo, escuchó la historia del templo de Artemisa y descubrió que había sido destruido la misma noche en que había nacido él. Al parecer fue esta coincidencia la que le impulsó a reconstruir el templo, durante el tiempo que permaneció en Efeso instaurando un gobierno democrático. Una vez terminado, el nuevo templo, contó con un retrato del propio Alejandro, pintado por Apeles, el más famoso pintor griego. Aunque el templo de Artemisa no recuperó jamás su pasado esplendor, al menos su antigua fama le valió una pronta reconstrucción.

-El faro de Alejandría, en la ciudad fundada por Alejandro Magno. Estamos en el año 280 a. de C., y desde que Alejandro liberó a este estado del dominio persa, los lazos entre griegos y egipcios se han estrechado: tanto, que su rey Ptolomeo II, es de origen griego. Pero esta vez la maravilla no va a ser un templo, ni ninguna otra clase de edificio, sino una torre. Para guiar a los numerosos barcos que acuden constantemente a Alejandría, el rey ha decidido construir una torre que identifique el lugar de la ciudad desde muy lejos. Para ello han escogido la pequeña isla de Faros, frente al puerto. El arquitecto Sostrato de Cnido dirige las obras, que conforme avanzan, adquieren un aspecto más impresionante. Cuando se finaliza, la torre mide más de 120 metros. En su cima está equipada con espejos metálicos para señalar su posición reflejando la luz del sol; y por las noches, a falta de luz, se enciende una hoguera. Esta maravilla va a durar bastante: unos mil seiscientos años, hasta que en el siglo XIV los terremotos la derriben.

-El Coloso de Rodas, estatua de bronce de 30 metros de alto que representa a Apolo, colocada en la entrada del golfo de Rodas. Cincuenta y seis años después de su construcción, en el 223 a. de C., un terremoto derribó al Coloso. Los habitantes de Rodas, siguiendo el consejo de un oráculo, decidieron dejar yacer sus restos donde cayeron. Y así fue, durante cerca de novecientos años, hasta que en el 654 d. de C. los musulmanes se apoderaron del bronce como botín en una incursión. La leyenda del Coloso tendió, cómo no, a agrandar sus proporciones. Durante el renacimiento el Coloso fue "descubierto" por los humanistas, al igual que el resto del arte griego, y su magnificencia fue remarcada haciéndose circular que su tamaño era tal que los barcos pasaban entre sus piernas.

-El mausoleo de Halicarnaso, monumento funerario mandado construir por Artemisa II tras la muerte de su esposo, el rey Mausolo. En el año 352 antes de Cristo la ciudad de Halicarnaso está de luto, pues Mausolo acaba de fallecer. ¿Qué tumba, que sepulcro será suficiente para un rey así? Su viuda Artemisa toma la decisión de no reparar en gastos; y de pronto, es como si toda la ciudad supiera que nunca más volvería a vivir una época tan magnífica como la de Mausolo, disponiéndose a demostrar su reconocimiento haciéndole la sepultura más especial de la historia, tanto, que dará nombre a los "mausoleos" que se construirán en el futuro. Ya están en marcha las obras: los arquitectos Sátiros y Piteos construyen un podio rectangular; sobre él, se levanta una columnata de orden jónico; sobre ésta, una pirámide escalonada. Y en lo más alto, una estatua representando una cuadriga. El conjunto alcanza la vertiginosa altura de 50 metros. Pero eso no es todo; los mejores escultores griegos de la época esculpirán las estatuas y relieves: Briaxis, Timoteo, Leucastes y el famoso Escopas (que nada tiene que ver, salvo el nombre, con el escultor del templo de Artemisa). Pero esta maravilla, va a ser la menos duradera de todas. Apenas dieciséis años más tarde, en el 334 a. de C., Alejandro Magno destruye la ciudad. Él, que ordenara reconstruir el templo de Artemisa en Efeso, muestra ahora su semblante destructor. Y aunque poco después los reyes egipcios conquistarán la Caria y reconstruirán Halicarnaso, ciudad que permanecerá hasta nuestros días (hoy llamada Bodrum), del mausoleo sólo nos quedará la leyenda.







¿TUVIERON CONTACTO CROMAÑONES Y NEANDERTALES?.

Hace 400.000 años, el hombre de Neandertal, que vivía en Europa desde hacía 200.000 años, se encontró de pronto con un ser parecido a él, pero mas alto y espigado: el hombre de Cromañón, un Homo Sapiens procedente de África. Los neandertales tenían la frente aplastada, una enorme nariz, la barbilla hundida y un cuerpo ancho y de miembros cortos: condiciones ideales para sobrevivir a las duras condiciones climáticas europeas.

Sin embargo, los cromañones, aunque no tan robustos, exhibían una cualidad mejor: una inteligencia mas desarrollada. Supusieron una dura competencia para los aislados clanes neandertales. Quizá, no lo sabemos, incluso les presentaron batalla. Pero si es seguro que se fueron dispersando en pocos milenios hacia zonas del Caucaso, Crimea, los Balcanes y la península Ibérica, donde finalmente se extinguieron hace unos 27.000 años.

¿O no?. Algunos científicos piensan que los neandertales y cromañones pertenecían a una misma especie y que pudieron cruzarse. Por ello, es posible que los humanos actuales llevemos en nosotros una porción neandertal.





¿OCURRIÓ REALMENTE EL DILUVIO UNIVERSAL?.

Además del relato judío del Génesis, existen leyendas sobre el diluvio en la mitología y literatura primitiva de muchos pueblos: griegos, germanos, sumerios, yorubas, aztecas, aymaras, en India, Irán, Siria, Australia, Filipinas, China, Polinesia, etc. ¿Se trata de una inmensa y coincidente fantasía universal?. Quizá estas leyendas tienen su origen en un recuerdo ancestral de cuando de derritió la coraza de hielo fruto de la última glaciación, o bien son posteriores, referidas a un fenómeno mas frecuente: inundaciones locales causadas por lluvias u olas gigantes.

Al norte del Golfo Pérsico, en un territorio de 630 km de longitud por 160 de anchura, que comprendió ciudades como Ur y Babilonia, fue encontrada una capa sedimentaria de lodo de tres metros de espesor, que ha sido interpretada por los geólogos como el testigo de una catástrofe que se produjo hace miles de años. Recientemente, una expedición patrocinada por National Geographic ha encontrado restos de graves inundaciones con 7.000 años de antigüedad en el Mar Negro. Pero la certeza de que el Diluvio fuera una realidad, universal o local, seguramente nunca la tendremos.





¿QUIEN ES EL TÍO SAM?.

Durante la guerra entre los Estados Unidos y Gran Bretaña, en 1812, Samuel Wilson, un inspector que aprovisionaba la carne al ejercito, imprimió en los barriles de salazón las iniciales U.S., que significaban United States. Sin embargo, los soldados las interpretaron peyorativamente como Uncle Sam (Tío Sam).

A partir de entonces este personaje comienza a tomar carta de naturaleza entre las gentes de la zona norte de Nueva York y Vermont que se oponían a la guerra. Por primera vez aparece en las páginas de un periódico en Troy, en el estado de Nueva York, en 1831. Tres años más tarde se publica un libro titulado precisamente Las Aventuras del tío Sam.

Poco a poco fue ganándose las simpatías del pueblo norteamericano, hasta que en 1961 el congreso de los EEUU lo reconoce como símbolo nacional.





¿CUÁL FUE EL PRIMER IDIOMA?.

La escritura, única referencia que se puede tener de un idioma, más antigua encontrada hasta ahora corresponde a los Textos Arcaicos de Ruk, la Erech bíblica, ciudad situada en el curso inferior del Eufrates, en lo que hoy es el sur de Irak. Las tablillas de arcilla en que se encuentran impresos estos textos se hallan depositadas en los museos de Bagdad, Heidelberg y Berlín. La fecha de su origen se remonta a 3.000 años antes de Cristo. El 85 por ciento de la información es de carácter financiero, lo que hace suponer que fueron motivos económicos los que impulsaron a dejar constancia escrita de los asuntos.

El texto restante son largas relaciones léxicas. Así bajo el genérico de madera aparecen los nombres de todos los árboles hasta entonces conocidos. En otra tablilla se detallan los nombres de 58 razas caninas, y otra enumera más de 180 profesiones y posiciones sociales.





¿CUÁNDO DOMINÓ EL HOMBRE EL FUEGO?.

Los arqueólogos y antropólogos coinciden en afirmar que hace 400.000 años nuestro antepasado el Homo erectus había perdido el miedo al fuego y empezaba a utilizarlo en su provecho. Pero desde hace tan solo 10.000 años sabe encenderlo. Recientes investigaciones parecen desterrar el mito de que el hombre del neolítico encendía el fuego frotando dos piedras de silex, ya que las chispas que se producen son tan fugaces y débiles que no prenden en ramas secas, o la hipótesis de que lograban frotando una rama dura contra otra blanda. Al parecer, utilizaba técnicas muy sofisticadas en las que intervenían hasta cuatro elementos distintos.





¿CUÁNDO SE EMPEZÓ A UTILIZAR EL PANTALÓN VAQUERO?.

El origen de esta prenda identificada con el lejano Oeste, los cowboys y el genuino estilo de vestir estadounidense hay que buscarlo en un sastre judío de Baviera llamado Levi Strauss (1829-1902), que emigró a los Estados Unidos para hacer fortuna. Aprovechando la fiebre del oro, Strauss se estableció en 1850 en San Francisco. Allí se dedicó en un principio a vender a buen precio lona para las tiendas y para cubrir los vagones. En una operación comercial con el Ejercito, le rechazaron una gran partida de lona que le habían encargado, por su mala calidad.

Sin muchas esperanzas, decidió fabricar con la tosca tela unos pantalones que fueran lo bastante resistentes para el trabajo en condiciones duras de los mineros y les permitiera guardar en los bolsillos las muestras de minerales y las herramientas de uso más frecuente. Para reforzar la prenda, puso remaches en las costuras del pantalón. En 1860, el sastre decidió cambiar la lona por una lona más resistente que se fabricaba en Nimes, Francia, y que era conocida como serge.

En realidad, este tejido es originario de la ciudad italiana de Génova, que los galos llamaban Genes, de aquí el origen de la palabra jeans.





¿CUÁNDO APARECIÓ EL PRIMER PERIÓDICO?.

El primer periódico impreso salió a la luz en la ciudad belga de Amberes en 1605. Titulado Nieuwe Tijdingen, Últimas Noticias, daba cuenta de la batalla de Eckeren, en la cual las tropas del marqués de Spínola derrotaron a las de Mauricio Nassau. Éste nuevo sistema de dar noticias se popularizó, y los editores de Nieuwe Tijdingen decidieron en 1617 que empezara a salir regularmente.

En aquella misma época aparecieron periódicos en Hamburgo, Viena, Berlín, Augsburgo y otras ciudades centroeuropeas. Tras ellos vinieron las relaciones y las gacetas. Por último, no hay que olvidar que en realidad los orígenes de los periódicos se remontan al reinado de Julio César. Concebidas en el año 59 a.de C., las acta diurna recogían las principales noticias del día.





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